Sutilmente
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Mila
"Hay algunos que ven oportunidades en bienes dispuestos como herramientas para el crecimiento social y artístico de la población. Y algunos de ellos los utilizan para ayudar a otros que aunque los necesitan, no lo hacen por los conductos regulares a los que todos debemos acudir para poder ser subsidiados en este país de la política híbrida del patrocinador para las artes y la cultura. Bueno y también están esos mismos que, una vez dispuestas las herramientas para otros, le meten el dedo en la boca a todos, porque simplemente caen en el juego de las legalidades y las letras pequeñas para poder cagarse a la burocracia que maneja dichas herramientas, tostándole la paciencia a los viejos jueces, privándonos del beneficio a los que siguen para abajo, para arriba y los lados. Bueno, esos son unos hijos de puta."
Del Int-electo
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Mila
“Tanto humo, y tan poca cabeza. Tan poca cosa, y a eso le llaman intelectual. Mira que reírse de los mismos chistes es una comodidad fatal para quien dice ser crítico de la sociedad. ¿Yo? bueno mira, no me creo ninguna cosa. No me queda tiempo para aparentar, pero si a usted le conviene, pues venga. Yo no tengo que codearme entre tiburones para salir ileso. Yo puedo seguir así, subterráneo, que aquí la risa de ustedes auto-coronados artistas, no se escuchan. Ni los ecos.”
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Mila
“… En ese momento, notó que sólo tenía consigo esa obsesión de hablar a solas. Sin compañía, sin amigos, nadie. Allí donde su única amistad era una cajita de pastillas en el cajón de la ropa interior. Incluso eso terminó acabandose. «Quisiera al menos volver a tenerlas… ojalá me refiriera a personas. Sólo las quiero devuelta» caminó en silencio. No podía creerlo. Lloraba por un montón de químicos para dormir”
“«Caminar» pensaba, «lo único que me quitaría tan siquiera no el pensamiento de aquellas inútiles pero a la vez efectivas adicciones, sino más bien la energía para pasar del deseo a simplemente la ensoñación, a la posibilidad lejana de llegar a ellas. Quisiera tomar café, pero sólo hay té verde en casa. ¿Cigarrillos? hay una cajetilla con tres cigarros hace más de una semana, y aun no sé de dónde salió. No hay ni remedios para la gripe, me deshice por sospechas de todo lo que pudiese tragar sin dificultades. Así que camino. Camino hasta romperme las calcetas. Camino con pensamientos solitarios e inconexos, a pulso de la voluntad obligada de no tener que estar en casa y pensar en los escondites de una u otra cosa para entretenerme”
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